Había una vez en el oriente antiguo
un poderoso Rey con un gran ego que lo poseía casi todo, riquezas tierras
era respetado y a la ves temido por sus gente, pero había una cosa que no tenía
y que añoraba con ansias y era poder saber que le deparaba su futuro, era
algo que le que le agobiaba. Así que por un tiempo se dio a la tarea de buscar
a los mejores adivinos de su rey no y uno por uno los fue llamando para q estos
le leyeran su futuro. Paso el primero y pregunto el Rey, Adivino que me depara
el futuro, a lo que el adivino respondió. Mi Rey he visto su futuro y lo que le
diré es muy triste y nada alentador pues toda su familia morirá antes que
usted, el Rey pensando en lo que el adivino le dijo se llenó de ira y lo mando
a torturar y decapitar. Así mando a pasar a todos los adivinos uno por uno y
cada uno le decía lo mismo que su familia iba a morir y como hizo con el
primero mando a torturar y decapitar a cada uno de ellos, sabiendo lo que les
pasaba a los adivinos, paso el ultimo y el Rey pregunto, adivino dime que me
depara mi futuro, a lo que
este respondió sonriendo y con alegría. Mi gran Rey celebre pues el futuro es
grato para usted, tendrá larga vida prosperidad y será el último, sobrevivirá a
toda su familia, el rey complacido, recompenso al adivino con oro y
riquezas por la gran noticia que recibió
Un vez un pequeño ratoncito estaba observando por una pequeña grieta en la pared vio al dueño de una granja y a su mujer, que estaba descubriendo una caja, este ratoncito pensó que podría haber de comer en esa caja. Pero este quedo petrificado del miedo al ver que lo q contenía la caja era una gran ratonera. Velozmente se dirigió al portal de la granja y formando un gran escándalo dijo a todos “¡ Hay una trampa para ratones en la granja, una trampa para ratones en la granja! Una gallina que estaba escarbando en la tierra en busca de comida, alzo su cabeza y dijo “Discúlpame pequeño ratoncito, yo puedo ver que esta situación representa una gran dificultad para ti, pero a mí no esto no me perjudica en nada, tampoco me es incómodo”. Luego el ratoncito se dirigió a un a un cordero y le dijo lo que sucedía, a lo que este respondió. “perdóname pequeño ratoncito, pero no hay nada que yo pueda hacer. Solamente pedir por ti. Guarda la calma que yo te recordare cuando...
