"El
amor no es material" Las cosas materiales no bastan para ser feliz? Mejor dicho, no solamente no bastan, sino
que que en ocasiones no hacen falta. Los
bienes materiales están hechos para tenerlos, usarlos, disfrutarlos y para
compartirlos con quienes se tienen que compartir, pero no para ser felices.
Igual que con el dinero, no se consigue la felicidad; solo es para comprar
cosas, no para algo más. Con oro y plata no se consigue dicha, amor, ni paz espiritual. Muchos dicen “El
dinero no hace falta para ser feliz, Quien tiene mucho que perder, también
tiene mucho que temer. Por eso, en muchas de las vidas de los más ricos hay una
enorme selva de angustia. A las riquezas es necesario cuidarlas, preservarlas,
hacerlas rendir cada vez más. La riqueza se vuelve un fin en sí misma y
así como crecen los bienes, también se vacían otros aspectos de la vida pero no
negaremos que ayuda”. El dinero en si es
un plus un complemento nos ayuda para
tener tranquilidad y seguridad en lo económico. Pero si el dinero y bienes fuera necesarios para ser
feliz, todos los ricos lo serían ¿es así? Ahora bien, la pobreza material
tampoco tiene que ver con la felicidad, pues la escases nos trae angustia desesperación
por no tener lo que se necesita, si así fuera todos los pobres también serían
felices ¿es así? Hay ricos felices y pobres también,. El que quiera ser feliz
que no tome en cuenta las riquezas materiales, porque no tienen que ver. Con
esto no quiero decir que, en ningún momento, que no hay que luchar para
conseguir dinero y adquirir las cosas necesarias para la vida o más. Lo que
quiero decir es: ni el dinero, ni las cosas materiales son fuerza suficiente
para llenar plenamente al ser humano. El que quiera dinero que trabaje, el que
quiera más que trabaje más, el que quiera mucho que trabaje mucho y simplemente
el que quiera ser feliz que lo sea. Las cosas materiales tampoco contribuyen en
el crecimiento del amor, es al revés, es el amor que hace que las tengamos para
usarlas, disfrutarlas y compartirlas. Por ejemplo: Un refrigerador lleno de
alimentos no une al matrimonio y vacío tampoco, un carro, cuentas bancarias,
llenarse de mucho lujo no unen, claro que no. Es el amor la comprensión la humilde la que une a las personas
desinteresadamente y la que nos da la felicidad y la paz, que necesitamos.
Conozco a muchas parejas que compran muebles lujosos y nunca se sientan en
ellos a compartir juntos, familias que compran comedores gigantes y nunca han
compartido una cena, un desayuno o un almuerzo en ellos. Algunos matrimonios en
vez de comprar los muebles para usarlos y disfrutarlos, los adquieren para las
visitas, para que se los vean. Existen madres que prefieren mantenerlos tapados
para que estén limpios en vez de que sus niños disfruten en ellos. Algunas
veces les importa más la tela de los muebles que el goce de sus hijos. En una
ocasión una de mis tías me invitó a almorzar, me di cuenta que en la vitrina
del comedor tenía una vajilla de cerámica y unos cubiertos de plata preciosos y
lujosos. Creí que íbamos a utilizarlos, pero nos sirvió en platos de melamina.
Le pregunté ¿tía por qué no comemos en esos platos que tienes en la vitrina?
Ella me contestó: - ¡No, eso es para cuando venga gente! Cuando no hay amor las
cosas no se disfrutan, solo se tienen. Llénate de amor si quieres disfrutar las
cosas materiales. La felicidad es un estado de ánimo, no un estado de cuenta
bancaria o financiera. Disfruta y comparte las cosas que tienes.
Un vez un pequeño ratoncito estaba observando por una pequeña grieta en la pared vio al dueño de una granja y a su mujer, que estaba descubriendo una caja, este ratoncito pensó que podría haber de comer en esa caja. Pero este quedo petrificado del miedo al ver que lo q contenía la caja era una gran ratonera. Velozmente se dirigió al portal de la granja y formando un gran escándalo dijo a todos “¡ Hay una trampa para ratones en la granja, una trampa para ratones en la granja! Una gallina que estaba escarbando en la tierra en busca de comida, alzo su cabeza y dijo “Discúlpame pequeño ratoncito, yo puedo ver que esta situación representa una gran dificultad para ti, pero a mí no esto no me perjudica en nada, tampoco me es incómodo”. Luego el ratoncito se dirigió a un a un cordero y le dijo lo que sucedía, a lo que este respondió. “perdóname pequeño ratoncito, pero no hay nada que yo pueda hacer. Solamente pedir por ti. Guarda la calma que yo te recordare cuando...
